lunes, 20 de abril de 2015

Una ración de melancolía

Hace casi un año que escribí la última entrada. Hasta ahora no había sentido la necesidad de volver a hacerlo.

Me he puesto a escuchar música y han empezado a sonar canciones que solía oír antes de ir a Bélgica. Y entonces, me he acordado. Los días previos a irme, las clases de inglés para erasmus, el aire fresco en las mañanas de verano...

Ahora que lo pienso, en esos días fui feliz. Miro atrás y me veo ilusionada, con energía y dispuesta a empezar una gran aventura. Seguí siendo muy feliz mientras estaba allí. Pero volver a la rutina, que mi vida no tenga esa chispa, me afecta aunque no lo sepa hasta que por casualidad suena una canción y mi cerebro empieza a recordar aquellos momentos.

Me doy cuenta que la vida pasa y no estoy haciendo nada que me llene, nada en mi vida es como me imaginaba que sería. Tengo la sensación de estar atrapada. Supongo que es algo así como la transición a la vida adulta, pero no lo quiero creer. Me da miedo. Quiero pensar que siempre voy a ser joven, que siempre voy a poder hacer lo que ahora pospongo porque se supone que es lo que toca.
 
Fui muy feliz. Quizás, seguro, ahora no lo soy. Sé que volveré a serlo, sólo espero ser consciente de ello.

El detonante...

  

miércoles, 7 de mayo de 2014

El día 9 volví de Bélgica. El 9 vuelvo a Bélgica.


El día 9 hará tres meses desde que volví de Bélgica y ya no me resisto más. Vuelvo a escribir. 
Necesito hacerlo porque siento cierto vacío en en mí.

En todo este tiempo que ha pasado no es que haya estado sin hacer nada precisamente. He comenzado una nueva clase. En concreto la que será mi última asignatura de la carrera. He comenzado el trabajo de fin de grado y desde hace poco más de un mes estoy haciendo prácticas.

He de reconocer que buscar prácticas y no encontrar nada decente es desesperante y más si piensas en el futuro, cuando se supone que has acabado la carrera y las empresas ya no tienen incentivos para contratarte. No quiero desanimarme así que no le daré más vueltas al tema...

Por otro lado, compaginar prácticas por la mañana y clases por la tarde es cansado. No me puedo quejar ya que sólo tengo una asignatura, pero me sirve para reconocer que la gente que se saca la carrera mientras trabaja tiene mucho mérito. Lo sé, no he dicho nada nuevo, ni hacía falta hacer prácticas para saberlo. 

Pese a que hace poco que estoy compaginando estas dos actividades, o más bien dicho, precisamente por ello, me doy cuenta de que exactamente no sé si quiero seguir estudiando. Por un lado, quiero ganar dinero para poder empezar a ahorrar para empezar mi vida "adulta 100%". Por otro lado, me gustaría seguir estudiando. Sé que para hacer esto último necesito dinero, así que lo más sensato es empezar a trabajar. Como no es algo que tenga que decidir de inmediato, iré madurando la idea.

Para acabar y cambiando de tema, hace poco he empezado a correr. Nunca he sido una chica deportista así que no tengo ni idea de como va  a acabar esta historia. Simplemente espero que no acabe. Ya contaré ;)


¡Hasta pronto!

Pd: tengo muchísimas ganas de que sea viernes y por fin, verte! 

Me encantó conocerte y disfrutarte


Echo de menos vivir en Leuven. Mi rutina diaria aquí no tiene nada que ver con la de allí. Echo de menos, ir al Colruyt, ir a la lavandería, ir con la bici a todas partes pero, sobre todo, echo de menos la Groote Markt y Mechelsestraat. 

En general, echo de menos toda mi vida en Leuven. Los viajes domingueros para descubrir pueblos, los días en Bruselas y las noches en la Oude Markt. 

Echo de menos a las personas que se han quedado allí aunque sepa que las voy a volver a ver muy pronto.

de vez en cuando me descubro recorriendo mentalmente las calles por las que pasaría, los locales que iría dejando atrás para ir al centro, recordando detalles de todos los sitios como si fuese ayer la última vez que estuve allí. 

Me encantó conocer la ciudad, me encantó conocer a todas las personas que se cruzaron en mi camino.

Una parte de mí se ha quedado en Leuven y allí seguirá.



miércoles, 12 de febrero de 2014

Tot ziens!

Un día sales de tu casa pensando hoy comienza una nueva etapa de mi vida adulta e independiente, y así es como tras unas horas de cierta tristeza aterrizas en el aeropuerto del país que te acogerá durante unos meses.

Puede costar acostumbrarse a la nueva situación pero siempre puedes hablar con tu familia y/o amigos así que es muy difícil que te invada por completo la soledad. Además, mirándolo desde lejos sólo son cinco meses y con vuelta a casa por navidad!

Pero pasan los días y ese sitio en el que llevas viviendo ya unos meses se ha hecho un hueco en ti y piensas: qué haré ahora que tengo que volver a la realidad? sobrevivir, llevar la vuelta a casa y a la rutina de la mejor manera posible.

Estas líneas las escribí mientras aún estaba en Leuven. Ahora ya estoy en Barcelona y será que sólo llevo aquí tres días pero se nota la diferencia. Todo cambia. Me despierto y pienso que ya no saldré de casa y pasearé por la Grote Markt. Ya no habrán más viernes en la Oude Markt o en Mechelsestraat. Tardaré en ver a las personas que se han quedado allí y que se han ganado un huequito en mi corazón (aunque quede muy cursi decirlo =P). Sin embrago, tengo claro que volveré. Hoy por hoy no sé cuándo será, pero pasará :)

La experiencia ha sido muy especial y desde luego inolvidable. No puedo decir otra cosa más que recomendarla a todo el mundo que esté dispuesto a salir de su zona de confort y conocer mundo. Así que adelante, sólo se vive una vez y bajo mi punto de vista siempre es mejor arrepentirse de haber hecho algo que de no haberlo hecho. Además, quién quiere estar en su lecho de muerte pensado en lo que podría haber sido y no fue? ;)  

¡Hasta la próxima!
(No sé cuando volveré a escribir, pero volveré)

Pd: os dejo con mi canción favorita cantada por Fito Páez :)



miércoles, 29 de enero de 2014

¡Aaaasúcar!


El último de mis descubrimientos tiene que ver con los exámes. Los míos acabaron la semana pasada pero los recuerdo como si hubiesen sido ayer- será que si todo va bien estos habrán sido los últimos de mi carrera-. 

El caso es que también está relacionado con esto de vivir emancipada y tener que hacerlo todo una misma.

Un día cualquiera estaba en Colruyt -ese gran supermercado- y me dio por comprar unos sugus de la marca Fruitella. Hasta aquí nada que decir más que estaban buenos y repetí varías veces ;) . 

El "problema" llegó con el paso de las semanas. Me apetecía comer cosas dulces, más allá de las galletas. Así que fuí comprando chucherías y al mismo tiempo acabándolas o más bien dicho deborándolas.

Pues bien, cuando llegó la época de exámenes, sin acabar de comprender el por qué, me hice con más amiguitos de gelatina y azúcar. En concreto, quilo y medio. Eso sí, repartido en tres bolsas. 

Una vez acabada la época de exámenes me dio por pensar en la explicación de estas compras cuando yo antes sólo comía golosinas el seis de enero. La conclusión a la que llegué fue una bastante obvia, lo sé. Mi organismo necesitaba en aquel entonces un chute de azúcar. 

Tampoco le he dado muchas más vueltas. Esto se puede notar en mi vaga explicación del párrafo anterior. Lo único que espero es que no haya desarrollado dependencia y que cuando vuelva esto sea sólo una anécdota más.

¡Hasta pronto!

P.d.: os dejo con Let me go de Gary Barlow. (Título con complejo de lector/a de cartas).


  

lunes, 13 de enero de 2014

¡De vuelta a casa!


Después de estar cuatro meses fuera de casa me doy cuenta que tengo dos casas y no una. La que dejé en Leuven y a la que volví por navidad.

Resulta que he creado vínculos con la ciudad que me está acogiendo durante unos meses. Pero no estamos aquí para ponernos sentimentales, por lo menos por ahora ;)

Creo que estuve en Barcelona durante dos semanas más o menos, parece que hace un montón que volví de allí, pero todavía no hace ni una semana. Los días pasaban rápidos entre comidas, cenas, sobremesas familiares. 

Aun así, he de reconocer que lo más emotivo de todo no ha sido el rencuentro físico con mi familia. Nada de eso. Lo mejor, sin duda, ha sido la fugaz relación que volví a vivir con la biblioteca =P 

Como todo lo bueno se acaba, tuve que dejar la biblioteca y volver a mi casa belga así que aquí estoy escribiendo para aliviar las tensiones típicas estudiantiles. 

Aunque para tensiones la que sufrimos en el avión a Bruselas. Cuando lo cuento o lo recuerdo no puedo evitar sonreír pero vaya canguelo nos entró a todos. Incluso al español que se pensaba que iba en el metro y aprovechó que el avión estaba bastante vacío para sentarse donde le salió y para poner flamenquito, en fin... No soy una viajera experta pero no sé yo cuantas veces una se encuentra con que el avión pierde altura por culpa de las turbulencias. Y no sólo una vez. Dos.   

Nota para mí misma: el español del flamenquito se merece al menos un párrafo en un post futuro.

¡Hasta pronto! y mientras... Jarabe de palo :)


jueves, 19 de diciembre de 2013

El almendro

Llega la navidad y con ella los mercadillos tan típicos de estas fechas. He de confesar -me estoy volviendo adicta a la confesiones, y por cierto, esta es otra xd- que me encanta el clima que se respira antes de navidad. Una vez llega, no suele ser como esperaba. Me hago ilusiones y pienso que mi casa va a ser como la de las películas yankis y que nevará y que toda será super bonito y  bla, bla, bla. Soy una ilusa, lo sé. 

Pero, este año me ha tocado vivir en otro país estos dias previos y al estar en el centro de Europa una se da cuenta de que lo viven de otra manera. Sigo con mis confesiones y digo que me encanta este país sobre todo la parte flamenca y, en general, me encanta la forma de ser de la gente, en concreto, su educación. Pero eso es harina de otro costal. 

Vuelvo al tema de los mercadillos navideños. Vuelvo a confesar que me gusta mucho ir a visitarlos, he descubierto aquí que este podría ser un nuevo hobby para mí. Aquí, todo es diferente. Bueno, hay una cosa que no cambia, la cantidad de gente que se acerca a visitarlos. Hay muchas paraditas. En unas venden casitas y cosas para adornar la casa, en otras, lo que se vende es calzado, ropa o bisutería y como no, la mitad de los stands son de comida o bebida -léase cerveza o glüwein/vino dulce caliente-.

De todos a los que he ido desde que estoy en Leuven el que más me ha gustado ha sido el de Bruselas. Será que es el más grande o quizás que en la grote markt hay un espectáculo de luces y música que me llega a lo más hondo y me hace sentir feliz y melancólica a la vez, que estoy teniendo el lujo de poder vivir esta experiencia en un sito maravilloso pero que en poco más de un mes será pasado. Sí, yo también lo creo, definitivamente es lo segundo.



El domingo vuelvo a casa, eso sí, con billete de vuelta a Bélgica.  
 

¡Hasta pronto y felices fiestas!



P.d.: en orden de aparición, fotos tomadas en: Luik, Aachen y Bruselas.